Ubicación
Gonzalo Guerrero, la Zona Dorada
En los planos oficiales es Colonia Centro. En la banqueta, todo el mundo le dice Hollywood. Marbella está justo ahí, sobre la Av. 25 entre las calles 24 y 26, a unas cuadras de la Quinta pero del lado tranquilo.
De dónde salió lo de Hollywood
Alrededor de 2010 alguien pintó a mano, en letras rojas grandes sobre la Av. 25 por las calles 28, 30 y 32, las palabras "Colonia Centro". Vistas desde lejos, esas letras torcidas recordaban al letrero de Hollywood, y el chiste se quedó. Nadie decidió el nombre; se fue pegando en las conversaciones hasta volverse el que usa la gente.
Con los años el barrio se llenó de extranjeros que vinieron por temporada y terminaron viviendo aquí: argentinos, italianos, canadienses, y una buena cantidad de gente que trabaja por internet. Es una colonia residencial, de calles arboladas, manzanas cortas y edificios chicos. La Av. 10 funciona como una especie de muro: del otro lado empieza el ruido de la Quinta, y de este lado se camina tranquilo.
Un día a pie
La mañana puede arrancar con un café en Choux Choux, en la Av. 20 esquina con Calle 24, y seguir con la despensa: Dac Market para fruta, especias y cosas importadas, de donde surten varios restaurantes de la zona, o el Chedraui Selecto para lo del súper. Para entrenar está el Estadio Mario Villanueva, abierto al público, con pista, canchas de tenis y aparatos de calistenia; y para sentarse un rato, el Parque Escondido, sobre la Calle 24 entre la 10 y la 15.
A la hora de comer, Los Aguachiles en la Calle 34 esquina con Av. 25 para mariscos, o Elemento, la cocina mexicana que está dentro de la tienda Casona sobre la Av. 25. Y si se antoja la playa, se baja caminando por Constituyentes hasta el mar. Está todo cerca sin tener que pagar lo que cuesta un plato en la Quinta.
Por qué esta parte del centro se sostiene
Hollywood no es una zona que se esté inventando ahora. Es un barrio ya hecho, con vecinos de años, comercios que llevan tiempo y una mezcla estable de quienes rentan y quienes se quedaron a vivir. Esa madurez se nota: las calles ya tienen sombra, los negocios ya tienen clientela, y el lugar no depende de una promesa a futuro para funcionar hoy.
Lo que sí se puede decir con honestidad es que mucha de la gente que probó Playa y decidió quedarse eligió esta parte del centro, por caminable y por tranquila estando en el corazón de la ciudad. No le vamos a poner números a la plusvalía ni a prometer rendimientos; eso depende del mercado y de cada quien. Lo que hay aquí es un barrio que la gente ya escogió con los pies.
